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Una vez que hablaron los siete truenos, estaba yo por escribir, pero oí una voz del cielo que me decía: «Guarda en secreto lo que han dicho los siete truenos, y no lo escribas» (Apocalipsis 10: 4).

Todo el simbolismo de Apocalipsis 10 al 12 es difícil de entender sin la ayuda del libro de Daniel. ¿Recuerdas cuando leímos Daniel? Ese profeta, como Juan, tuvo una visión del fin del mundo. También se sintió abrumado por lo que vio. No lo pudo entender.

Para entender el dilema en que se encontraban Juan y Daniel, imagina que vives en la Edad de Piedra. Estás de pie fuera de tu choza de barro, cuando en la distancia ves una nube de polvo que viene directamente a ti. Un objeto de metal va como un bólido hacia ti, pero la imagen es borrosa. Cuando está más cerca, se detiene con un rechinido. De la cabina aparece alguien que parece humano. Tiene una vestimenta extraña. Su largo cabello está atado contra la nuca. Camina hacia ti y te entrega las llaves de un Ferrari nuevecito. Rechinando detrás de ese humano llega otro largo y brillante objeto. El que te dio la llave de su vehículo se sube al otro Ferrari y desaparece. ¿Qué podrías pensar? Algo semejante sintieron Juan y Daniel cuando recibieron las visiones.

El ángel de Dios dijo a Daniel: «Tú, Daniel, guarda estas cosas en secreto y sella el libro hasta la hora final, pues muchos andarán de un lado a otro en busca de cualquier conocimiento» (Daniel 12: 4). ¿Por qué tuvo Daniel que sellar ese rollo? Porque los acontecimientos que él vio tendrían lugar en el futuro.

En Apocalipsis 10, Juan está en una situación similar. Un ángel poderoso de Dios baja del cielo y se para con un pie en la tierra y el otro en el mar. Este ángel tiene un rollo pequeño. (Los rollos o pergaminos eran los libros de ese entonces.) El ángel «dio un grito tan fuerte que parecía el rugido de un león. Entonces los siete truenos levantaron también sus voces. Una vez que hablaron los siete truenos, estaba yo por escribir, pero oí una voz del cielo que me decía: “Guarda en secreto lo que han dicho los siete truenos, y no lo escribas".» (Apocalipsis 10: 3, 4).

Los mensajes de los siete truenos y el libro pequeño no eran para las épocas de Daniel o de Juan, por eso Dios los retuvo un poco más de tiempo.

NO DEJES DE LEER

Apocalipsis 10-12

¿Quiénes piensas que son los dos testigos que se mencionan en Apocalipsis 11? Una pista: ¿Qué hacen los testigos en un juicio? El Antiguo Testamento y el Nuevo son los dos testigos, con el poder de vencer al enemigo. Mucha gente ha intentado destruirlos, pero siguen dando testimonio. Por favor no dejes de leer Apocalipsis 12. ¡La mujer es la iglesia cristiana y su hijo es Jesús!


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