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¡Alto! ¡Mira! ¡Escucha!

Matutina para Android

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Dame entendimiento para seguir tus preceptos, pues quiero meditar en tus maravillas, Salmos 119: 27.

Dos hombres caminaban por una transitada calle de Nueva York. Uno se detuvo y preguntó:

— ¿Escuchaste?

-¿Qué? -respondió su amigo.

-Escucha -añadió el primero. Nuevamente se oyó el ruido. Bajó unos escalones, acompañado de su amigo. Entre dos ladrillos encontraron un grillo que cantaba.

-¿Cómo lo escuchaste? -preguntó el segundo hombre al primero.

-Observa -respondió su amigo. Regresó a la banqueta y dejó caer una moneda. Mucha gente escuchó el sonido de la moneda y dejó de caminar, para buscarla.

Hay personas que están muy atentas al sonido del dinero pero no al de un grillo. También están quienes prestan mucha atención a los sonidos de la naturaleza. He sugerido a varios chicos y chicas que se sienten en un jardín con los ojos vendados, simplemente para escuchar la naturaleza. Tú también haz la prueba. Te sorprenderás. Escucha los sonidos de la naturaleza, no los que son artificiales.

En el mundo de Dios suceden tantas cosas que a veces apenas oímos y vemos, porque estamos tan distraídos con la vida cotidiana. Nos perdemos muchas melodías porque estamos demasiado ocupados para escucharlas. Hay tantas escenas hermosas disponibles si nos disponemos a mirarlas.

El patio trasero de mi casa da al este, y con frecuencia, mi esposa y yo observamos los bellos amaneceres que se ven por sobre los árboles. Tanta gente ignora vistas hermosas porque se rehúsan a darse el tiempo de mirar. ¡Tiene mucho que hacer!

Dios quiere que dediquemos tiempo a sus dos libros: la Biblia y la naturaleza. Podemos aprender mucho de la Palabra de Dios y también del mundo de Dios. Puede enseñarnos lecciones espirituales de su mundo físico, porque él mismo se detuvo a aprenderlas.

Pide a Dios que hoy te impresione para que te detengas, mires y escuches su Palabra y su mundo.


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