Regresar

Pete y las hormigas

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Anda a ver a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace, y aprende la lección, Proverbios 6: 6.

Pete llevaba una semana en el campamento. Siempre quería lucirse. Una vez que andaba con sus amigos en la cancha de beisbol, Pete vio un hormiguero. De una patada, hizo que salieran volando tierra y hormigas.

Esa noche, después de la fogata, Pete, sus compañeros de cabaña y su consejero, conversaban sobre lo que habían hecho durante el día. Pete apenas pudo esperar a contarles cómo había pateado el hormiguero y habían volado las hormigas por todos lados. Pero el consejero de Pete había estudiado a las hormigas en la universidad, y en cuanto Pete terminó de hablar, comenzó a hablar a los chicos.

-¿Alguna vez han visto que una hormiga se rinda porque no pueda levantar un objeto? -preguntó a los muchachos-. ¿Han visto a una hormiga cargar algo más grande que ella? ¿Han visto cómo se ayudan las hormigas entre ellas? Siempre trabajan en equipo. No se rinden fácilmente. Siguen intentando hasta que pueden pasar sobre el obstáculo o rodearlo. Son muy persistentes y fuertes.

-No lo sabía -dijo Pete con algo de tristeza-. Fui muy malo con esas hormigas. Siempre pensé que eran bichos molestos.

A la mañana siguiente, cuando el consejero se levantó y salió de la cabaña, miró hacia la cancha de beisbol. Ahí vio a Pete, arrodillado, reconstruyendo el hormiguero.

Como dijo el consejero de Pete, cuando una hormiga encuentra un obstáculo, nunca «piensa»: «¡No puedo! ¡No puedo pasar!». Dios ha dado a la hormiga un instinto que le dice: «¡Vuelve a intentar! ¡Tú puedes!».

Con la gracia de Dios, podemos superar los obstáculos del pecado que Satanás coloca en nuestro camino. Jamás te rindas y pienses que es demasiado difícil. Si pides a Dios que te ayude, te enseñará cómo triunfar. ¡Nunca jamás te rindas!


Envía tus saludos a: