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Terremotos

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El velo del templo. Se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron, S. Mateo 27: 51.

Cuando Cristo murió crucificado hubo un violento terremoto y la tierra se abrió. ¡Tremendo acontecimiento! Estoy seguro de que ese terremoto fue como los que hoy sentimos. Sin embargo, lo indujo Dios directamente. Algunos científicos calculan que los terremotos más potentes liberan una energía equivalente a 200 millones de TNT, 10 000 veces más energía que la primera bomba atómica de 1945. Las fuerzas al interior de la tierra continuamente aprietan y estiran las rocas de su capa superior. Cuando las rocas y los elementos son incapaces de soportar esa fuerza, se rompen y desplazan, provocando un terremoto.

¿Has sentido un terremoto? Una vez, mientras caminaba por una calle en el sur de California, Estados Unidos, el pavimento comenzó a moverse bajo mis pies como olas en el mar. En otra ocasión, estaba en las oficinas de la Unión Peruana del Norte en Lima, Perú, cuando comenzó un terremoto. El edificio se meció y sacudió. La gente corrió hacia las calles, gritaba y lloraba. Justo al iniciar el terremoto, yo estaba reunido con varios colegas del comité de la Obra Filantrópica y Asistencia Social Adventista. De inmediato reunía mi equipo y nos dirigimos al norte de Lima, epicentro del terremoto. Más de 60 000 personas habían perdido sus casas. Muchas habían estado tomando la siesta, por lo que habían muerto o resultado heridas. Alimentamos a más de 10 000 personas durante varios meses.

Los terremotos causan daños enormes. Si bien la Biblia no dice cuáles fueron los daños del terremoto que hubo al morir Jesucristo, la tierra sí se partió y hubo consecuencias. Las ondas de choque debieron sentirse bien lejos. Piénsalo: ¡Hasta la tierra tembló por la muerte del Creador!

Hoy, piensa en la importancia de la muerte de Jesús. Cuando ores, e a Dios que te ayude a comprender mejor su significado. Al morir, Jesús pagó el precio de tus pecados aunque él nunca hubiera pecado. Murió por ti y por mí. Toma un momento para agradecerlo.


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