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Cazador nocturno con armadura

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Tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes, Efesios 6:13.

Las langostas son crustáceos que viven en el fondo del mar. Están cubiertas con una armadura completa. El cuerpo de una langosta tiene 19 partes: cinco en la cabeza, ocho en el torso y seis en el abdomen. Una sección suave entre las placas hace posible que la langosta doble su cuerpo. Tiene diez patas y usa ocho para caminar. Las otras dos, que se extienden por su frente, terminan engarras, que usa para quebrar su comida.

Mide entre cuarenta y sesenta centímetros de longitud, y pesa de medio kilo hasta nueve kilos. A las langostas les gusta esconderse en hoyos durante el día. Como viven en agua turbia, su vista es mala. Tienen antenas que les permiten sentir la presencia de comida o enemigos. Las langostas naturalmente son de color verde oscuro o azul. Se vuelven rojas cuando los humanos las hierven para comerlas.

La langosta hembra pone huevos una vez cada dos años. Pone desde 5000 hasta casi 10000 y los lleva en su cola durante 11 o 12 meses. Cuando están listos para eclosionar, la langosta saca a las crías de sus cascarones. Esas pequeñas langostas (que miden menos de dos centímetros) flotan a la superficie del océano. Ahí viven durante tres o hasta cinco semanas, presas fáciles de las aves y los peces. Las que sobreviven regresan al fondo del océano.

Dos días después de nacidas mudan de caparazón por primera vez. Eso sucederá tres veces más durante el primer mes. Mientras dura el proceso se quedan sin protección. Las langostas que se libran de que las coman los humanos u otras criaturas marinas llegan a vivir hasta quince años.

Se nos ha dicho que debemos portar la armadura completa de Dios, no solamente unas partes. Así como la langosta necesita toda su armadura, nosotros también, para protegernos de nuestro enemigo. Dios prometió que estará con nosotros, así que dependamos de él para que nos ayude a revestirnos de su armadura, de modo que nos protejamos del pecado.

Agradece hoy a Dios por su interés y pídele que te ayude a vestirte con una armadura hecha a tu medida.


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