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Abedules

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Cuídense de esos mentirosos que pretenden hablar de parte de Dios. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces, S. Mateo 7: 15.

Muchos abedules tienen corteza blanca, que los indígenas de Norteamérica usaban para fabricar sus canoas. La corteza del abedul es muy hermosa; a estos árboles a veces se los llama «fantasmas del otoño».

Cuando llega el otoño, esos árboles blancos con sus coloridas hojas son un deleite para los ojos. Un fotógrafo escritor dijo que, mientras recorría los bosques de Vermont, Estados Unidos, podía clasificar a los distintos árboles por una característica. Los álamos son oportunistas, porque rápidamente sacan provecho a las situaciones. Crecen con rapidez. Los arces son proveedores desinteresados, con su azúcar y buena madera. Los olmos son autócratas y elegantes, pero su madera es difícil de cortar. Los abedules son elusivos y distantes, dijo el fotógrafo, porque te hacen detenerte a admirarlos.

Durante un camporí de Conquistadores de la Asociación del Sur de Nueva Inglaterra, dos muchachos Conquistadores nos ayudaron a encontrar un árbol que sirviera como buena asta bandera. Encontramos un abedul encantador; uno de los chicos se ofreció a treparlo y sujetar la soga. Estaba como a seis metros de altura cuando, de repente, el árbol se quebró. El corazón se me fue a los pies, pero el Conquistador se sujetó del tronco y descendió con suavidad. Pudimos atraparlo y no salió herido. Uno de los directores que vivía en la zona me dijo luego que los abedules blancos se pudren por dentro, mientras que por fuera su aspecto sigue igual. Nadie puede saber que su interior está podrido.

Algunas personas se ven bien por fuera pero por dentro están «podridas». Sus personalidades no son las que la gente ve. En sus mentes son egoístas, agresivas o pervertidas. Fingen ser lo que no son.

Examina hoy tu vida y descubre si tiene alguna «podredumbre». Si así es, pide a Jesús que hoy tela quite. No esperes. Solamente aquellos cuyas vidas Jesús mantenga limpias llegarán al cielo y vivirán ahí eternamente.


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