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La ruta del pejerrey

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El Señor es bueno para con todos, y con ternura cuida sus obras, Salmos 145: 9.

Es tan interesante que cada especie de animales tiene su propio estilo de hacer las cosas. Por ejemplo, los pejerreyes. Estos pequeños peces plateados, de 19 centímetros de largo, viven en el océano cerca de la costa. Cuando las hembras suben a la playa, durante la que se conoce como «ruta del pejerrey», para depositar sus huevos, los machos las acompañan. Cuando una hembra sacude su cola y cava en la arena para enterrar sus huevos, un macho se agita en el mismo sitio y libera un líquido llamado lecha, que recorre la arena y fertiliza los huevos.

John Olguín, que dirigió el Museo de Playa Cabrillo durante muchos años, dijo una vez: «Sabemos cuándo llegarán los peces, pero ignoramos cómo saben ellos que es el momento. Es posible que los pejerreyes tengan relojes internos, mecanismos biológicos que les permiten detectar cambios puntuales en las corrientes oceánicas, u otros aspectos de su ambiente». Sucede año tras año, de marzo a agosto, en ciertas playas al sur de California y por el mar de Cortés. En un intervalo aproximado de dos semanas, estos pececitos nadan hacia las playas selectas a poner sus huevos. Algunos pejerreyes dejan 3000 de una sola vez.

Estos huevos deben incubar en la arena antes de que la marea se los lleve y rompa sus transparentes sacos de membrana. Solamente durante las noches de luna nueva y luna llena, cuando las mareas están más altas, los pejerreyes hacen su labor. Qué interesante, ¿verdad?, es ver cómo Dios ha puesto su creación en perfecto equilibrio.

Si Dios puede cuidar al pequeño pejerrey, ¡cuánto más te cuida a ti! Ora en este momento para que Dios te guíe hoy así como al pejerrey, Pídele que te ayude a hacer tus tareas en el momento exacto. Guía al pejerrey y estoy seguro de que te guiará si se lo pides.


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