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Percebes

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Oh Sion, el Señor reinará por siempre; tu Dios reinará por todos los siglos. ¡Aleluya!, Salmos 146: 10.

Hace más de 150 años, Charles Darwin describió la asombrosa capacidad de los percebes de adherirse a cualquier objeto que les agrade. Sin embargo, no fue capaz de comprender cómo funciona ese súper pegamento natural. Fue un misterio que los científicos lograron resolver hasta el año 2014, y aun así, todavía no saben cómo podrían reproducirlo.

Los percebes se adhieren a una roca a la que constantemente azotan las olas. Se calcula que el pegamento de percebes puede soportar fuerzas iguales a un humano que resiste, de pie, vientos de 500 a 600 kilómetros por hora. Pero los percebes se quedan en el mismo sitio día tras día, año tras año, a veces hasta 40 años o más.

Los percebes se adhieren a varias criaturas marinas, como tortugas y ballenas. A veces los percebes se quedan pegados toda su vida a la misma ballena. De hecho, pueden llegar a vivir más que la ballena. Según los especialistas en vida marina, los percebes eligen con cuidado las superficies a las que se adhieren. De las más de 1500 especies de percebes del mundo, cada una tiene su superficie preferida. A veces se quedan permanentemente, aunque pueden moverse si quieren.

En Florida, Estados Unidos, los ingenieros costeros han notado que los percebes se adhieren a los postes de los muelles y los rompeolas. Los ingenieros afirman que en estos últimos años ha aumentado el nivel del mar varios metros, fundamentando la teoría de que la temperatura de nuestro planeta es más alta; los campos de hielo se derriten y aumentan el volumen oceánico.

Así como los percebes se quedan para siempre, Dios reinará por la eternidad. Su reinado de amor jamás se acabará. No tendrá fin.

Ora para que Dios te ayude a «adherirte» a su evangelio, ya quedarte justo a su lado por toda la eternidad.


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