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Bocas abiertas

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El Señor te protege de todo peligro; él protege tu vida, Salmos 121:7.

Cuando los animales abren la boca, puede que bostecen, pero hasta los bostezos tienen significados importantes para algunas especies. Por ejemplo, la familia del león. Cuando uno abre la boca, quizá bosteza por aburrimiento o sueño, pero podría ser un procedimiento de apareo o una señal territorial. Si muestra los dientes, tal vez significa que el león está listo para la acción.

Un bostezo parece que alista a un animal para sus actividades. Si su respiración es lenta, el bostezo pone a trabajar su cuerpo a mayor velocidad. La entrada repentina de aire lleva oxígeno fresco a su torrente sanguíneo. Cuando el animal se estira, apretuja sus venas y su sistema linfático; la sangre fluye con más rapidez y reduce la acumulación de dióxido de carbono.

 Un hipopótamo abre su boca contra otro hipopótamo por posesión territorial. Al encontrarse estos animales boca a boca y labio a labio, se dicen: «Aquí mando yo». Los pecaríes, así como algunas especies de babuinos y monos, hacen la misma demostración. También están los cocodrilos, que abren sus bocas y dejan entren aves a sacarles la comida que tienen en los dientes, porque no pueden limpiarlos con Su lengua. Esto beneficia tanto al pájaro como al cocodrilo.

La cebra manda diferentes mensajes según qué tanto abra su boca. Tanto más abierta esté, más fuerte es el mensaje. Si sus orejas están rectas, el mensaje es un saludo; pero si están hacia atrás y la boca muy abierta, ¡cuidado! Está enfadada.

Así como la boca abierta puede ser señal de peligro, David dijo: «Sálvame de la boca de esos leones» (Salmos 22:21), es decir, del diablo y sus secuaces. Nuestro versículo de hoy dice que Dios nos salva del mal. Solamente Dios y sus ángeles pueden lograrlo. Ora para que hoy te salves de la boca del peligro, el diablo.


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