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En el arrecife de coral

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Líbrame, Señor, de mis enemigos, porque en ti busco refugio, Salmos 143: 9.

Entre las obras más interesantes pero malentendidas de Dios están los arrecifes de coral. Se forman de colonias de pólipos de coral, pequeños animales marinos. Los arrecifes crecen en mares poco profundos del fondo hacia la superficie, y cada tipo de pólipo de coral depende un poco de la luz del sol. El coral crece en zonas de agua tibia cuya temperatura casi no varía.

Algunos oceanógrafos afirman que los arrecifes de coral son las estructuras más fuertes que haya construido cualquier forma de vida en este planeta. El arrecife conocido más grande es la Gran Barrera de Coral, al noreste de Australia. Tiene 2600 kilómetros de longitud aproximadamente y se dice que contiene más de 8000 kilómetros cúbicos de piedra caliza. Los pequeños pólipos de coral depositan una molécula de cal, o calcio, a la vez, y así se forma el arrecife.

Cada tipo de coral tiene su propio patrón de crecimiento que produce una estructura de forma característica. El coral cerebro se parece a un cerebro humano, y el coral cuerno de alce se parece mucho a los cuernos de ese animal terrestre. Hay otros tipos que no son tan lisos o enramados.

Los pólipos de coral son los arquitectos y caseros del arrecife. Los arrecifes de coral ofrecen alimento, vivienda y refugio a muchas criaturas oceánicas. Más de 3000 variedades diferentes de vida marina se han contado en los arrecifes de coral del océano Pacífico. Incluyen crustáceos, peces, caracoles, anguilas, langostas, esponjas, estrellas de mar y corales blandos.

Tenemos un protector, Dios, que nos esconde de nuestro enemigo (Satanás) si estamos dispuestos a quedarnos cerca de él, para que nos dé refugio con su amor. Pide a Jesús hoy que te ayude a quedarte cerca de él y que te rodee con sus brazos amorosos de protección. ¡Te escuchará!


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