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Dependientes

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Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle que el Señor lo necesita, S. Lucas 19: 31.

En el contexto del versículo de hoy, Jesús necesitaba un animal que montar para entrar a Jerusalén, así que indicó a sus discípulos que fueran por un burro.

Algunas plantas que Dios creó también se necesitan. Son bastantes. Hemos hablado de la polinización: cómo algunas plantas necesitan polen de otras plantas similares para dar fruto. También están las plantas que dependen de otras para sobrevivir. Las llamaremos parásitas.

Las parásitas crecen de varias maneras. La verdadera parásita crece directamente en la planta, sujetándose y nutriéndose de ella. Ahora bien, ciertas plantas dependientes crecen desde el suelo y usan las plantas anfitrionas solamente de apoyo. No quitan nada a la planta anfitriona, así que no son parásitas.

Algunas parásitas comunes son el muérdago y las cúscutas. El muérdago se aferra a una rama y vive al hundir sus tentáculos como raíces en el árbol. Los usa para succionar el agua y los minerales disueltos necesarios para vivir. Lo interesante es que un muérdago puede sujetarse a otro muérdago y sobrevivir a partir de su propia especie. Son pocas las parásitas que actúan así. Cuando demasiado muérdago se sujeta a un árbol, este muere, y también el muérdago.

Existe un género de parásitas tropicales que viven dentro de sus plantas anfitrionas. Se llaman Rafflesia. Estas plantas se aferran a la anfitriona y esparcen delgados filamentos por sus tejidos internos. Literalmente crecen dentro de sus anfitrionas y es difícil distinguir unas de las otras. Raramente salen al exterior, pero cuando salen, producen las flores más grandes del mundo: casi 20 centímetros de diámetro. Esas flores son marrones y púrpuras, y apestan.

Pide a Jesús que te ayude hoy con tus necesidades. Él da vida gratuita.


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