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Ríos de hielo

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Del sur viene el huracán, y del norte viene el frío, Job 37: 9.

La acumulación de hielo y nieve en las montañas forma glaciares. Las montañas Rocallosas en Estados Unidos y Canadá tienen glaciares muy grandes. Si los recorres a pie te viene una sensación de inseguridad. Siempre me fijo en las nunca faltantes grietas cuando camino sobre un glaciar, porque no quisiera caer en una.

El glaciar es una formación fascinante. Suelen estar en zonas muy altas donde cae mucha nieve pero el periodo de deshielo es breve. Solía preguntarme por qué siempre había grietas o hendeduras; luego lo descubrí. El hielo del glaciar se mueve colina abajo. Al llegar a terreno disparejo, la parte superior del glaciar sigue moviéndose, pero la parte inferior va más lenta. Así se forma una división. Los científicos también han descubierto que el hielo del glaciar se mueve más rápido en el centro y más lento en los bordes.

Al moverse cuesta abajo, los glaciares fluyen a distintas velocidades. Cuando el glaciar llega a una zona más tibia, se derrite por completo y forma un arroyo o río. Dado que el verano es corto y el clima siempre es frío donde se forman los glaciares, estos no llegan a desaparecer. Al caer nieve y amontonarse, se vuelve hielo, que se acumula. Muchos glaciares tienen 60 o hasta 90 metros de profundidad. Suelen formarse en valles donde están protegidos, pero pueden desplazarse a campo abierto al moverse y derretirse.

Es interesante que aun en tiempos bíblicos, los profetas escribieron del frío que viene del norte. En el hemisferio norte, el frío todavía viene del norte. Tanto más al norte vayas, más frío tendrás. Sivas al Sur, aumenta la temperatura, hasta que llegas al extremo del hemisferio sur. Ahí tendrás frío de nuevo.

El amor de Dios por nosotros no es frío ni caliente. Siempre tiene la misma temperatura y él nos invita a aprovecharlo. Dile que quieres experimentar su amor hoy.


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