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Halófitas

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La sal es buena; pero si deja de estar salada, ¿Cómo volverá a ser útil? No sirve ni para la tierra ni para el montón de abono. Simplemente, se la tira, S. Lucas 14: 34,35.

¿Has escuchado hablar de la salicornia, la grama salada y el alambrillo? Yo no, hasta que me enteré de un proyecto i del Laboratorio de Investigaciones Ambientales de la Universidad de Arizona. Los investigadores intentan cultivar plantas en agua salada o tierra salada. Esas plantas se llaman halófitas.

En Estados Unidos, como un doceavo de la tierra es inusable para la agricultura debido al contenido alto de salen el suelo, o porque hay agua salada cerca de su superficie. Así que hay muchas regiones arenosas y saladas en las que podrían crecer diferentes tipos de halófitas. Los investigadores del proyecto dicen que el ritmo de crecimiento de estas plantas duplica o triplica el de las que crecen en tierra agrícola regular.

Las halófitas excluyen la mayor cantidad de sal en sus raíces por medio de membranas semipermeables. Algunas plantas absorben el agua salada, y secretan la sal mediante glándulas especiales en sus hojas. Otras absorben la sal y la depositan en sus hojas o tallos. Pero cuando el tercer tipo absorbe agua salada, obstruye su sistema digestivo.

Las salicornias toleran la sal pero crecen mejor donde la sal es poca. La grama salada, que crece en los estuarios al norte del golfo de México, suelta semillas que parecen cacahuates, y no absorbe sal. El alambrillo atrapa sal en las células de sus hojas para que no escape. Lo bueno de las halófitas es que sus hojas son 14% proteína, el mismo porcentaje que la alfalfa.

Dios quiere que seamos la sal de la tierra para que sazonemos nuestro ambiente con el dulce sabor de su amor. Pide a Jesús hoy que te ayude a sazonar la vida de alguien con la riqueza de la tuya, mediante el poder del Espíritu Santo.


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