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Ballena franca

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El Señor había dispuesto un enorme pez para que se tragara a Jonás. Y Jonás pasó tres días y tres noches dentro del pez, Jonás 1: 17.

En las aguas argentinas entre Buenos Aires y Tierra del Fuego está la Patagonia. Es un gran sitio para estudiar ballenas. Las ballenas que llegan allá en mayor cantidad son francas. Sí, así se llaman. Sin tapujos; son francas. Estas ballenas alcanzan hasta 14 metros de longitud y pesan más de 40 toneladas.

Las ballenas francas llegan a las aguas de la península Valdés, donde se aparean y tienen a sus ballenatos. Los observadores han contado 700 que llegan año tras año, pero han identificado solamente a 500. Estas tienen características individuales que las distinguen como visitantes anuales. Dichas características son sus colores y patrones de bultos irregulares en sus cabezas.

Las ballenas comienzan a llegar entre julio y agosto. Vagan por ahí, nadando en las aguas del golfo, hasta que nacen los ballenatos y se hayan apareado de nuevo. El periodo de gestación es de doce meses para estas ballenas. Nadan en las cálidas aguas de la Patagonia hasta diciembre, cuando se retiran al mar. Nadie ha podido seguirlas, así que los científicos no saben con certeza adónde van; opinan que descienden a las aguas antárticas.

Estas ballenas se mueven con gentil gracia en el agua. Cuando desean salir a la superficie, demuestran tanta facilidad que ni se notan su velocidad o fuerza. En términos musicales, si el delfín es el Staccato (veloz y animado), la ballena franca es el bajo profundo (lento y majestuoso).

Dios no siempre se mueve rápidamente para demostrar su velocidad o fuerza. Se mueve como decide, a su propio ritmo, para hacer lo que sabe que mejor nos conviene. Agradece hoy a Dios porque, aunque no se mueva con rapidez, demuestra su fuerza para ahuyentar al diablo Satanás.


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