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Un reparto estelar

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Haré que tus descendientes sean tantos como las estrellas del cielo, y les daré todas estas tierras. Además, todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de tus descendientes, Génesis 26: 4.

Además de las estrellas que vemos en los cielos, hay muchísimas otras estrellas en otro lugar. Se han multiplicado hasta abarcar casi todo el fondo del mar. Son las estrellas de mar o asteroides, y hay más de 1900 especies. Tienen similitudes pero también diferencias. Algunas son muy pequeñas, un par de centímetros de ancho. Pero también está la enorme estrella girasol, que mide un metro.

La mayoría de las estrellas de mar tienen cinco brazos, pero algunas especies llegan a tener hasta 40. La anatomía de las estrellas de mar es muy simple. Incluye un esqueleto en segmentos como armadura que cubre el exterior de su cuerpo, ocelos (ojos simples) sensibles a la luz y pequeños pies ambulacrales en cada brazo. La estrella de mar los usa para moverse por los arrecifes de coral y el fondo del mar. Muchas especies fueron creadas con órganos vitales duplicados en cada brazo. Si pierde un brazo, a la estrella de mar le sale otro, y del brazo desprendido puede surgir un cuerpo entero nuevo si conserva parte del disco central. Eso también se aplica a las 2000 especies de ofiuroideos. No solamente les salen partes nuevas, también ponen varios millones de huevecillos en el agua, de los que nacen estrellas de mar.

Hace algunos años un grupo de pescadores, con la intención de proteger sus mantos de abulones y mariscos de la invasión de estrellas de mar, que los comen, atraparon tantas estrellas de mar como pudieron y las cortaron en pedazos. Así esperaban matarlas para que se salvaran sus sitios de pesca. Arrojaron los desechos de estrella de mar de vuelta al agua. Nunca imaginaron que la mayoría de esos trozos producirían otras estrellas de mar.

La promesa de Dios a Abraham fue real. Sus descendientes, el pueblo de Dios, llegarían hasta los confines de la tierra. Hoy encontramos al pueblo de Dios por todo el mundo. Agradece hoy a Dios porque eres miembro de su familia y un día pronto estarás con él en el cielo.


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