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Las líneas de Nazca

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Si alguien se declara a mi favor delante de los hombres, yo también me declararé a favor de él delante de mi Padre que está en el cielo, S. Mateo 10: 32.

Durante años, las líneas de Nazca al sur de Perú han confundido a los científicos. Es el nombre que se da a unas 300 figuras bien dibujadas y líneas geométricas, trazadas sobre la tierra y las piedras. Los observadores se maravillan de su precisión. Si se observan desde el aire, pueden distinguirse enormes figuras de manos, un colibrí, una araña, un mono, un pájaro y otras formas. Lo que intriga más a la gente es que solamente pueden verse bien desde sitios altos sobre el nivel del mar. Quién hizo esas figuras en ese terreno árido y por qué, nadie lo sabe.

Durante casi 40 años, una matemática y astrónoma, María Reiche, estudió esas líneas que se han preservado en el suelo de yeso, que se ha endurecido como cemento. Descubrió que las líneas en el suelo son iguales a las figuras de animales de la cerámica de los indígenas de Nazca. Al gobierno peruano le interesó tanto su trabajo que le dio comida y alojamiento en el hotel gubernamental de Nazca.

Un experto en sistemas antiguos de riego visitó la región de Nazca en 1939 y vio las líneas. Se comunicó con su amiga María y la invitó a ir a estudiarlas. Lo que comenzó como un favor para un amigo se convirtió en el trabajo de la vida de María Reiche. Se dedicó a ese trabajo; recibía un precario salario de Alemania.

Qué diferente sería este mundo si todos nosotros como cristianos fuéramos tan dedicados a estudiar y comunicar a otros nuestro descubrimiento, Jesús, como María Reiche se dedicó a su proyecto.

Cuando ores hoy, pide a Dios que te ayude a tener la voluntad de contar a tus amigos lo que Jesús ha hecho en tu vida.


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