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El famoso Krakatoa

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«Manténganse ustedes despiertos -añadió Jesús-, porque no saben ni el día ni la hora», S. Mateo 25: 13.

¿Has escuchado hablar de la pequeña isla deshabitada de Krakatoa? Estaba en medio del estrecho de Sonda, entre las islas de Sumatra y Java. Antes de mayo de 1883, Krakatoa era una isla deshabitada del montón, que tenía un viejo volcán inactivo y que la mayoría de los viajeros ignoraba. Pero en ese mes, ominosas nubes de humo y espantosos sonidos como de trueno, que salían de la isla, causaron pánico entre la población de las islas vecinas. Muchas personas se preguntaron si el volcán Krakatoa exhalaba por última vez, pero como el humo no dejaba de salir día tras día, los isleños se aburrieron del espectáculo natural y comenzaron a ignorarlo. Luego, el 27 de agosto de 1883, el Krakatoa hizo erupción con tanta fuerza, que el sonido se escuchó a casi 4800 kilómetros de distancia.

Debido al estallido, olas de más de 30 metros de altura azotaron las ciudades portuarias de Java y Sumatra, y las islas quedaron casi total en oscuridad debido a la ceniza volcánica y las enormes olas. Cuando cesó la furia, más de 36 000 personas habían perdido sus vidas. Aunque esa erupción no fue la más fuerte de la historia de la tierra, los tsunamis que generó quedaron registrados, como los peores, antes del tsunami de 2004. Dos tercios de la superficie de 8000 metros de la isla Krakatoa, desaparecieron.

Esa erupción volcánica tuvo lugar hace más de 100 años en Indonesia y quizá no signifique mucho para nosotros hoy, pero sí enseña una lección importante. Jesús nos ha dado varias advertencias de que pronto volverá. Nos dio las profecías de la Biblia que contienen pistas de lo que sucederá. Pero muchos de nosotros, como los indonesios de Java y Sumatra, nos aburrimos con las señales y comenzamos a ignorarlas. La venida de Jesús tomará a mucha gente por sorpresa y la destrucción repentina caerá sobre ellos.

Ora hoy para que Dios te ayude a prestar atención a sus promesas, para que no te tome por sorpresa su regreso a esta tierra.


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