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Atún de aleta azul

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Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos, bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo, S. Mateo 28: 19, 20.

Uno de los peces más grandes del océano es el atún de aleta azul. También es uno de los peces más veloces, capaz de impulsarse hasta 88 kilómetros por hora. Está hecho para la velocidad, pues tres cuartos de su cuerpo son puro músculo. Tiene ventilación carnero y un corazón fuerte; su diseño es hidrodinámico. Ningún depredador, salvo la orca y el tiburón mako, puede atraparlo. Los atunes se deslizan por el agua como un pájaro planea en el aire.

Hay quienes dicen que el nombre del atún en griego significa «prisa», porque así es. Sus aletas están dispuestas en ranuras en su cuerpo, para que pueda desplazarse en aguas profundas sin resistencia. Deben nadar para respirar con la boca abierta todo el tiempo, para obtener oxígeno suficiente. El agua de mar contiene solamente 2.5% de oxígeno del aire que respiramos. El aleta azul ingiere agua y la pasa por sus branquias para extraer el oxígeno, en un proceso llamado ventilación carnero.

El aleta azul tiene un corazón excepcionalmente musculoso, que bombea un gran volumen de sangre. También tiene la capacidad de conservar y regular calor, tan bien, que puede alimentarse en los mares del norte donde la temperatura es de cuatro grados, y reproducirse en aguas tropicales, a 29 grados de temperatura. La temperatura de sus músculos promedia 31 grados.

Muchos aletas azules han sido identificados para luego ubicarlos por todo el mundo. Son grandes viajeros de larga distancia. Cuando los pescan, su carne se vende y distribuye por todo el mundo, como ingrediente especial de platillos gourmet en restaurantes muy caros.

Jesús quiere que como cristianos, vayamos por todo el mundo a proclamar las buenas nuevas de su salvación y amor. Pide hoy en tu oración que te ayude, en tu vecindario y tu escuela, a compartir el evangelio con los demás. Ese es tu mundo.


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