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Musaraña

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Nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno, Santiago 3: 8.

Solamente hay dos mamíferos conocidos que envenenan a su presa, el ornitorrinco y algunas musarañas. En Norteamérica Es viven unas 30 especies de musarañas. Estas criaturas del tamaño de un ratón son feroces y casi a nada le tienen miedo. Pueden enfrentar a una rata u otro roedor del doble de su tamaño, ¡y ganar!

Para sobrevivir, la musaraña debe comer más que su peso corporal cada día. Tiene un ritmo metabólico muy alto. Su ritmo cardíaco va de 700 latidos por minuto cuando está tranquila, a 1200 latidos cuando se asusta. Se ha registrado que una especie respira850 veces por minuto. Como las musarañas son tan pequeñas, necesitan respirar con mucha rapidez para elevar su temperatura corporal, porque no tienen grasa. Algunas musarañas mueren de hambre en siete horas si no comen. Constantemente consumen insectos, roedores, ranas, gusanos, moluscos y algunos anfibios pequeños.

Aunque son activas tanto de día como de noche, los humanos rara vez ven musarañas. Durante el invierno suelen estar bajo las hojas o en madrigueras que haya hecho algún otro animal. Noven bien, así que dependen de sus delicados sentidos del tacto y el olfato. Las musarañas en general son sus propias enemigas, aunque a veces caen presa de otros depredadores. Un trueno puede asustarlas tanto, que se mueren. Las musarañas constantemente buscan algo que comer, lo cual significa matar.

El apóstol Santiago nos dijo que nuestra lengua puede ser como veneno. Quizá no mate, pero sí lastima. Dios nos dio lenguas para ayudarnos a comer y disfrutar los alimentos, y hablar. Pide a Dios que te ayude a usar tu lengua con amabilidad hoy cuando estés con tus amigos. Agradecerán que no los ofendas. Dios te ayudará; basta con que se lo pidas. Te alegrarás de haberlo pedido.


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