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Cavar para sobrevivir

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Cuando lleguen los días malos, el Señor me dará abrigo en su templo; bajo su sombra me protegerá. ¡Me pondrá a salvo sobre una roca!, Salmos 27: 5.

El gran desierto de Mojave en California, Estados Unidos, es un lugar fascinante. Tantas cosas suceden ahí que es un paraíso para los interesados en estudiar la creación de Dios. La temperatura puede variar 40 grados en un día. De repente llueve y hay inundaciones. Hermosas flores adornan ciertas regiones mientras que otras adyacentes no dan señales de vida. Cientos, sino miles, de criaturas hacen su hogar en el desierto.

La corpulenta tortuga terrestre es una de esas criaturas. Más que vivir en el desierto, viven dentro del desierto. Son una especie fuerte y resistente, capaz de sobrevivir a los cambios de temperatura, las lluvias torrenciales y todos los otros cambios naturales. Hacen madrigueras y viven en su interior casi todo el año. Durante el invierno, hibernan en su túnel; sobreviven a partir de la grasa que sus cuerpos han acumulado.

Aunque no hay mucha agua disponible para esas tortugas, beben hasta hartarse cuando pueden, y obtienen agua del follaje que comen; almacenan una cantidad en su vejiga. Habrás notado, seguramente, que las tortugas tienen una piel dura como cuero. Les ayuda a retener agua en sus cuerpos y las protege de la evaporación.

La tortuga tiene un duro caparazón que la protege de sus enemigos, pero David sabía que su única protección contra Satanás era Dios. Así que se puso en manos de Dios y dejó que él lo cuidara. Como David, necesitamos que Dios nos oculte bajo sus todopoderosos brazos protectores. Si quieres que Dios te esconda del diablo hoy, arrodíllate y pídeselo; te cuidará. Cuando te entregas totalmente y sin reservas a Dios, el diablo no puede tocarte.


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