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Culebra rayada

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Temo que, así como la serpiente engañó con su astucia a Eva, también ustedes se dejen engañar, y que sus pensamientos se aparten de la actitud sincera y pura hacia Cristo, 2 Corintios 11: 3.

En la provincia de Manitoba, Canadá, es posible apreciar una de las escenas más extrañas de comportamiento salvaje, de abril 3 a mayo, cada año. Tiene lugar cerca de la comunidad de Inwood, como a 96 kilómetros al norte de la ciudad de Winnipeg.

Este extraño acontecimiento se desarrolla en las canteras, cuando la culebra rayada sale de su hibernación. Entre esa masa reptante de miles de serpientes, se lleva a cabo la ceremonia de apareamiento, que involucra a todas las serpientes. Una vez terminada la ceremonia, las serpientes abandonan las canteras y se trasladan a sus hogares veraniegos en los pantanos y los campos, a 16 o más kilómetros de distancia. Ahí pasan los siguientes tres meses; se alimentan de ranas, sanguijuelas, gusanos, babosas y a veces, roedores pequeños.

En agosto, las hembras dan a luz a sus crías. Poco después, las jóvenes culebras rayadas desaparecen y no se las ve durante un año, cuando vuelven a las canteras. Adónde van, nadie parece saberlo con seguridad, pero se supone que viven en hormigueros abandonados, o madrigueras de ratón vacías, que quizá no estaban vacías hasta que llegaron las serpientes.

La ciudad de Inwood tiene muchos relatos de esas culebras rayadas. A la gente parece gustarle tener a todas esas serpientes por ahí. No quieren que los funcionarios del departamento de salud se aparezcan e inspeccionen sus negocios, por miedo a que los declaren «infestados» y los clausuren. Los forasteros han querido reactivar las canteras con el propósito de hacer negocio, pero los residentes no quieren que sus serpientes sufran daño. Han aprendido a vivir con las culebras rayadas, y las disfrutan como parte de su medio ambiente.

Al apóstol Pablo le preocupaba que el pueblo de Dios fuera engañado, así como Eva en su momento. Solamente al mantenernos en contacto cercano con Cristo podremos evitarlo. Pide a Jesús que hoy ocupe tu mente. Si así sucede, el diablo no podrá entrar y tratar de engañarte.