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Unicornios marinos

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Deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo, para que se realice completamente su esperanza. No queremos que se vuelvan perezoso, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido, S. Mateo 24: 2.

Cinco sextos de Groenlandia, la isla más grande del mundo, están cubiertos de hielo. En muchas regiones remotas de la isla, la gente se alimenta de lo que puede cazar. En el rincón noroeste de la isla, en una región llamada Qaanaaq, los nativos esquimales luchan por su existencia.

Durante el muy corto verano, el hielo se derrite y los minerales suspendidos en el agua derretida ayudan a producir millones de microscópico plancton, que come el fletán. Este pez es el alimento favorito del narval, así que esta ballena espera el derretimiento. Si llega antes de tiempo, nada pacientemente y espera, pues sabe que su recompensa será un festín de fletanes.

Cuando llegan los narvales, los esquimales entran en acción. La ley permite la caza de estas ballenas únicamente desde kayaks. Los kayaks de piel de foca están listos, con los aparatos de caza bien sujetos. En cuanto aparecen los narvales, los cazadores salen a arponearlos. Cuando han matado uno, lo cual usualmente requiere varios hombres, el primer arponero recibe la piel, llamada muhtuk, y el colmillo. El segundo arponero obtiene el segundo mejor botín, y así, todos reciben lo correspondiente por su colaboración. Los esquimales guardan la muhtuk para el invierno, en agujeros con paredes de piedra en el suelo.

El colmillo izquierdo del narval macho crece muy largo; sobresale tanto como tres metros desde el centro de la ballena. Este colmillo es recto pero con relieves en espiral. Un buen colmillo se vende por 800 dólares más o menos, que alcanzan para comprar combustible y otros productos básicos. El colmillo hace que la ballena parezca unicornio; de ahí su sobrenombre de «unicornio marino».

Así como los esquimales esperan el regreso de los narvales, nosotros deberíamos esperar el regreso de Jesús. Si esperamos con paciencia, llegará, justo en el momento exacto. Dios lo prometió y él cumple sus promesas. Dios rara vez se adelanta, pero jamás se retrasa.

Agradece a Dios por sus promesas hoy.


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