Regresar

Honor

Matutina para Android

Play/Pause Stop
No me avergüenzo del evangelio. Romanos 1:16.

¿Qué harías tú si tuvieras que jugar un partido de fútbol en el que te juegas la vida? Así jugaban los aztecas y los mayas “el juego de pelota”, parecido al bádminton. “Ese tiempo y esas civilizaciones ya pasaron ---dirás—. Hoy no tenemos que jugarnos la vida por un dios en un juego deportivo. Eso es fanatismo religioso". Pero algo semejante ocurrió en el siglo XX, no por fanatismo religioso sino por fanatismo político.

Sucedió en Ucrania. Era 1941, los nazis habían invadido el país y suspendido la liga de fútbol, y varios jugadores lo perdieron todo. Un día Kordyc, un panadero alemán, vio a Mykola Trusevych, portero del Dínamo, pidiendo limosna y le ofreció trabajo, pues Kordyc era un ferviente seguidor del equipo.

Kordyc y Trusevych encontraron a ocho ex jugadores del Dinamo y a tres del Lokomotiv, y Kordyc les dio trabajo. Pronto armaron un equipo, el FC Start.

Entre tanto, los nazis organizaron una liga con equipos de soldados o empleados de países pro nazi. El FC Start se inscribió y les ganó a todos. Por último, se enfrentaron al Flakelf, equipo de la fuerza aérea, y según los nazis, el ejemplo de la supremacía aria, y le ganaron.

Al fin los nazis descubrieron que los panaderos eran los mejores futbolistas de Ucrania, y hablaron de ejecutarlos, pero antes debían ganarles. Fuentes anónimas advirtieron a los jugadores del FC Start de que si no perdían habría consecuencias. Cuando comenzó el juego, un jugador alemán golpeó y dejó inconsciente al portero. Cuando el partido estaba por concluir, el FC Start ya ganaba 5-3. Entonces Alexei Klimenko tomó la pelota desde su campo, regateó a todos los rivales, aun al portero, luego se detuvo y lanzó la pelota al centro del campo. El partido termino. Los nazis habían sido humillados.

Varios futbolistas del FC Start fueron arrestados y acusados de formar parte del servicio de asuntos internos de la Unión Soviética. Un futbolista murió mientras era torturado, los demás fueron enviados a campos de concentración. Solo tres sobrevivieron. *

El FC Start pudo elegir la derrota y salvar la vida, pero eligió el honor. Tú también juegas en un equipo amenazado de muerte. Tu adversario “anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Ped. 5:8). Tú lo has desafiado, y como tu Capitán Jesucristo estás dispuesto a morir antes que perder. Has elegido el honor.