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Emprendimiento

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Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. Eclesiastés 9:10.

 

Soñar dormido es común, irrelevante e involuntario, a menos que Dios te hable por ese medio. Pero soñar despierto, eso sí vale la pena, porque puede decidir tu destino.

Es importante soñar despierto porque se trata de aspiraciones, de ideales por los que pondrás en acción todas las fuerzas de tu alma.

Tu ideal debe ser tuyo, no el ideal de otros en ti. Tampoco intentes hacer aquello por lo que no sueñas. Eso le pasó al mejor basquetbolista de la historia. En 1993, Michael Jordan dejó el básquetbol y se puso a jugar béisbol. Un año después, regresó al básquetbol diciendo: “Al final descubrí mi realidad: Soy un jugador de baloncesto, eso es todo lo que soy y para lo que sirvo. Cuando me di cuenta de eso fue como volver a la vida y recuperar la felicidad. Nada más importa”

Una vez que tengas una meta y un plan, ponte a trabajar. “Empezar, es el secreto de salir adelante”, dijo Mark Twain. Necesitarás mucho estudio y mucha perseverancia, como la tuvo Tomás Alva Edison, quien luego de fallar ochocientas veces buscando un filamento para su proyecto de la lámpara incandescente, comentó: “Tengo una información de gran valor, pues ya conozco más de ochocientos materiales que no sirven para lo que busco". Al fin consiguió el filamento que buscaba, y gracias a su sueño y su trabajo, tienes luz eléctrica en tu casa. Edison registró 1.093 patentes a su nombre en los Estados Unidos.

La mitad de la vida consiste en soñar despierto, la otra mitad en convertir tu sueño en realidad. Y ya que hablamos de sueños, no olvides soñar despierto con el mayor de todos los sueños: la gloria eterna. Moisés soñó con ella, y la Escritura dice que “se sostuvo como viendo al Invisible” (Heb. 11:27).