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Dios es amor. 1 Juan 4:8.

Jesús y su religión son singulares.

En las otras religiones los adoradores se sacrifican por sus dioses; en la religión de Jesús es él quien se sacrifica por sus adoradores.

En las otras religiones los dioses se hacen servir por sus feligreses; en la religión de Jesús es él quien sirve a sus criaturas.

En las otras religiones los devotos hacen ofrendas al dios para agradarlo; en la religión de Jesús es él quien ofrenda su vida para bien de sus seguidores.

En las otras religiones los adoradores buscan al dios; en la religión de Jesús es él quien los busca.

En las otras religiones los fieles tienen que hacer obras para ganar su salvación; en la religión de Jesús el requisito para ser salvados es no hacer obras.

En otras religiones los parias son segregados; en la de Jesús son buscados, llamados, incorporados en la iglesia y el ministerio.

En las otras religiones los parroquianos sirven al dios por temor; en la religión de Jesús solo es aceptado el servicio de amor.

En las otras religiones los feligreses son clasificados por su erudición y los servicios prestados al dios; en la religión de Jesús los adoradores son clasificados por su carácter.

En las otras religiones los devotos son castigados por sus faltas; en la religión de Jesús él fue castigado por las faltas de sus seguidores.

En las otras religiones los seguidores son súbditos; en la religión de Jesús los seguidores son discípulos.

En las otras religiones solo el dios gobierna; en la religión de Jesús los adoradores son llamados a gobernar con él.

En las otras religiones las leyes rebajan a los adoradores; en la religión de Jesús su ley marca la norma de justicia a la que los fieles deben aspirar.

Me gusta el trato de Jesús a sus adoradores. Él hace todo por ellos y en ellos. Por eso dicen alegres: "Vive Cristo en mí” (Gál. 2:20).