Regresar

Testimonio

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20.

A cierto lugar de la India donde no había iglesias, hospitales ni escuelas, A llegaron unos misioneros cristianos y se asombraron al ver que la gente vivía en paz y fraternidad. Cuando les contaron a los lugareños la historia de Jesús, advirtieron que asentían a todo lo que les decían. Los misioneros les preguntaron el porqué, y los aldeanos respondieron:

—Nosotros conocemos a ese buen hombre. Estuvo con nosotros durante un año.

--Pero... Jesús vivió en este mundo hace más de dos mil años —corrigieron los misioneros.

--No, señores, él estuvo con nosotros. Vivía en esa casa – dijeron los aldeanos.

Los misioneros fueron a otras aldeas y ahí escucharon la misma historia: Jesús había estado con ellos.

Por fin, después de varias semanas, alguien les dijo que un cristiano humilde y bondadoso había vivido en esa región hacía 25 años.

Si vives en comunión con Jesús, sin darte cuenta, vas a comportarte como él, y la gente que se relacione contigo conocerá a Cristo por medio de ti. Serás un evangelio viviente, pero...

Tal vez eres bautizado, te han elegido para servir en la iglesia, y tienes una posición de autoridad. Entonces debes preguntarte qué dice la gente de ti cuando te vas de un lugar. ¿Te recuerdan como un joven cristiano y no solo religioso? ¿O como un joven 7°/11 (que asiste a la iglesia solo el séptimo día, a las once de la mañana)? ¿Anhelan que regreses, o eres un fastidio para quien te conoce?

Todos los que llevamos el nombre de Cristo debemos preguntarnos: El día que me vaya de este lugar o del mundo de los vivos, ¿qué concepto tendrán de mí? ¿Me recordarán por mi carácter cristiano o se apresurarán a olvidarme?