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Altruismo

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Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13.

¿Tienes algún amigo por quien darías la vida? Piénsalo. Jesús presentó este ideal a sus discípulos, y al día siguiente dio su vida por ellos. Jesús quiere que sus discípulos sean amigos abnegados, que se amen aun hasta el sacrificio.

En los tiempos de Hitler, Maximiliano Kolbe entendió este concepto y lo practicó.

Se peleaba la Segunda Guerra Mundial. Muchos ciudadanos judíos y polacos fueron apresados por los nazis. Los judíos murieron por millones en los campos de concentración y exterminio, y muchos polacos cayeron víctima del frío, los trabajos forzados, el hambre, la enfermedad y las ejecuciones. Algunos lograban escapar.

En el campo de concentración de Auschwitz, los oficiales amenazaron a los reos con ejecutar a diez de ellos por cada uno que escapara. Cierta vez sonaron las sirenas de la cárcel: un reo se había fugado.

Un oficial nazi pasó entre las filas de los reclusos, y con sádico placer fue seleccionando a los desdichados que iban a morir. De pronto, uno de los reclusos destinados a morir rompió en llanto.

- ¿Qué será de mis hijos y mi esposa? ¡Oh Señor, no volveré a verlos! -clamaba el hombre.

Entonces otro preso, Maximiliano Kolbe, sacerdote católico, se adelantó y dijo al oficial:

-Quiero morir en lugar de este hombre. El oficial nazi quedó mudo por un rato, y luego dijo:

— Petición concedida.

Ese hombre jamás olvidó al padre Kolbe. Vivió para honrar su memoria y compartir su historia, pues cada día de su existencia era un regalo de su hermano.

Lo mismo hizo Jesús por ti. Él es tu Hermano mayor. Invítalo a ser tu Señor en todos los aspectos de tu vida, y cada día de tu existencia en la tierra y en el cielo será un regalo de tu divino Hermano. Mientras tanto, sé hermano de todos y a todos hazles el bien.