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Ecología

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Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Apocalipsis 11:18.

Seguramente has oído decir que esta generación es la más brillante y civilizada, y que antes los hombres eran bárbaros. Pero esta generación es la que más le ha faltado al respeto a la Tierra. Durante casi seis milenios el hombre vivió de la tierra sin degradar el ambiente. Pero cuando surgieron los “hombres civilizados”, los que produjeron material no biodegradable, la tierra entró en un acelerado deterioro.

Antes la tierra reciclaba todo desecho, porque lo que es biodegradable se recicla en tres a cuatro semanas. Aun los boletos de cine, la propaganda impresa y el papel fabricado de celulosa tarda un año. Ahora en uno a dos años se absorbe una colilla de cigarrillo con filtro, y en cinco años un trozo de chicle sintético masticado empieza a resquebrajarse. Se requieren diez años para transformar una lata de refresco al estado de óxido de hierro; en cambio, la aleación metálica que forma las tapitas de botellas, los envases tetra-brik y los aerosoles duran tres décadas, entre tanto, estos últimos destruyen la capa de ozono.

En 150 años se degradan las bolsas de plástico, en 200 años los zapatos deportivos (tenis), aunque su interior no puede ser degradado sino reducido, y en 300 años las muñecas articuladas de plástico.

Un siglo requiere el unicel y los encendedores desechables para degradarse, y más de un siglo los corchos de plástico.

De cien a mil años tardan en absorberse las botellas de plástico y los diskettes, y un milenio los vasos descartables de polipropileno; pero las botellas de vidrio tardan cuatro mil años. Esto quiere decir que, si Jacob hubiera arrojado al suelo una botella de refresco, apenas ahora la tierra estaría terminando de absorberla. Es absurdo que una botella de alcohol que un borracho utilizó durante un minuto tarde cuatro milenios para desintegrarse.

Y pensar que los supremacistas esgrimen esta forma de progreso para rebajar a los pueblos que aún viven en armonía con su hábitat, y los llaman “brutos” y “atrasados”. En el Apocalipsis, Dios tipifica al pecado ecológico y dice que Dios castigará a los ecocidas.

Cuida la Tierra. Es tu casa, la casa de tu Padre.