Regresar

Libertad

Matutina para Android

Play/Pause Stop
La verdad os hará libres. Juan 8:32.

En los Estados Unidos, los jóvenes esperan cumplir los 18 años para “ser Libres”. Consideran que la libertad consiste en vivir aparte de sus padres. Pero la mayoría de quienes se van de casa cae en el libertinaje; por ello, son menos libres que antes.

La libertad no es nuestra; la libertad es de Dios, es una porción de su soberanía. Es la libertad lo que nos distingue de las bestias. Forma parte de la imagen de Dios, el único libre en plenitud. Nuestra libertad está sujeta a la voluntad de Dios. Podemos decidir nuestro destino, pero no el de la iglesia de Cristo, su agencia en la tierra.

Antes de la caída, nuestros padres tenían una libertad relativa, limitada. Era una concesión. No eran libres intrínsecamente sino inherentemente, en herencia. Eran libres por diseño y por decreto, pero podían perder la concesión. Y la perdieron. Por medio de la libertad podemos decidir nuestro destino. Si en la condición de inocencia el hombre tenía libertad relativa, con más razón ahora, cuando los demonios procuran tornarlo en marioneta.

A causa del pecado, cada ser humano es esclavo del mal. En sus genes vibra la maldad, y se transmite. Ajeno a los genes del mal, Cristo vino al mundo y pregonó la libertad. Cuando dijo a los fariseos "la verdad os hará libres” (Juan 8:32), se refería a la liberación de las ataduras del pecado. Cristo, la verdad, concede la libertad. Mediante el nuevo nacimiento, los esclavos del diablo son liberados y ahora deciden servir a Jesús. La libertad del hombre, por su condición de criatura, es sujeción voluntaria a un ente superior. La libertad del cristiano es una pasión de la voluntad que lo une al Libertador. Su mayor deleite es estar con él, y también su única seguridad.

El cristianismo es la religión de la libertad, aun de la libertad social. Los pueblos que abrazaron los principios cristianos, llámese Israel, los valdenses, los alemanes luteranos, los suizos en tiempos de Calvino, los Países Bajos, los escandinavos o los Estados Unidos en sus comienzos, progresaron. Todo florece en la libertad.

Y tú, eres libre porque has nacido de nuevo y defiendes la libertad de todos, eres libre, porque la libertad es la libertad de todos o no la es de nadie. Sigamos a Jesús, nuestro Libertador.