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Veracidad

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Compra la verdad, y no la vendas. Proverbios 23:23.

En septiembre de 2016, John Ripple, de Kansas City, Estados Unidos, entró en un banco y amenazó al cajero. Al oír decir que John tenía un arma, el empleado le entregó casi 3.000 dólares. John recibió el dinero, lo guardó en su bolsa y se sentó en la recepción. Pronto, un guardia de seguridad del banco se le acercó, y John le dijo: “Soy el hombre que estás buscando".

Cuando la esposa se enteró de que su marido estaba detenido y sería juzgado por robo a un banco se alarmó, pero se alarmó aún más cuando escuchó que John le dijo al juez: “Prefiero estar en la cárcel que en casa. No soporto a mi mujer”.

John iba a ser condenado a 37 meses de prisión, pero su abogado y los fiscales federales pidieron clemencia para este marido desesperado. El juez Carlos Murguía lo sentenció a tres años de libertad vigilada, 50 horas de servicio comunitario y, lo peor de todo, a seis meses de arresto domiciliario.

Antes de decir la verdad al guardia, al abogado y al juez, John debió haber dicho la verdad a su esposa, y juntos debieron acudir ante un consejero matrimonial en procura de una solución a su problema.

Los problemas son inevitables. Forman parte de las relaciones humanas. Tener problemas con la pareja es malo; ser un problema para la pareja es peor. Si elegiste una pareja problemática, te has metido en un callejón sin salida, pero todos los callejones tienen salida hacia arriba. Tu callejón también tiene salida hacia arriba. Acude a Dios, el remedio de todos los males, y busca ayuda profesional. No tienes que robar un banco para huir de tu pareja, pues eso no garantiza que estarás a salvo; te puede tocar un juez que agrave tu problema. Si no te has casado, elige un cónyuge que ame a Dios, que te ame a ti, y que ame la vida.

Piensa en este ideal: “El hogar debe ser hecho todo lo que la palabra implica. Debe ser un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados en vez de ser estudiosamente reprimidos. Nuestra felicidad depende de que se cultive así el amor, la simpatía y la verdadera cortesía mutua" --HC 11.