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Educación

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Adquiere sabiduría. Proverbios 4:5.

El Sabio te invita hoy a adquirir sabiduría. No se refiere a los estudios académicos en las escuelas de hoy, donde enseñan verdades... y algunas mentiras, como la teoría de la evolución. Se refiere a la sabiduría que adquieren los grandes hombres y mujeres de Dios, como John Nevins Andrews (1829-1883).

A los once años de edad, por razones de salud, John tuvo que dejar la escuela, pero mientras trabajaba en la granja de su padre, llevaba un libro en su bolsillo y cuando podía, dedicaba unos pocos minutos a leer. John recibió a Cristo cuando tenía trece años. Pronto adquirió la costumbre de levantarse a la cuatro de la mañana para estudiar la Biblia y orar durante dos O tres horas. Su amor por la Biblia lo impulsó a aprender griego y hebreo para poder estudiar la Palabra en los idiomas originales. También aprendió latín.

Cuando tenía 17 años, John era considerado un erudito, al grado que su tío, miembro del Congreso, le ofreció una beca para estudiar Leyes en Harvard, Dartmouth o Yale. “Haré arreglos para que te acepten allí, pagaré todas las cuentas. Podrás tener una carrera brillante. Si eres predicador del sábado, nadie escuchará nada de ti nunca”, le dijo el tío, quien esperaba que Andrews fuera su sucesor en el Congreso. Pero John había consagrado su vida al llamamiento superior de proclamar la verdad de Dios. Ingresó en el ministerio adventista a la edad de 21 años.

Fue editor y predicador en América y Europa. En determinado momento había publicado ¡170.000 palabras en un período de tres años! Su vida devocional hizo de él un hombre poderoso en la oración, y otros llegaron a reconocerlo. Cuando Jaime White, entonces presidente de la Asociación General, enfermó gravemente, pidió a Andrews que viniera a orar por él. Andrews vino y, junto con otros ministros, oraron y ungieron a White. Sus oraciones fueron contestadas: White se recuperó.

Cerca del final de su vida, corrían los rumores de que Andrews había memorizado la Biblia. Un amigo le dijo: “He oído que puedes repetir todas la Biblia de memoria”, pero él dijo que solo el Nuevo Testamento.

Mientras asistes a la escuela, haz lo mismo que John N. Andrews, cuyos maestros fueron Jesús y el Espíritu Santo.