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Arrepentimiento

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En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. 2 corintios 6:2.

Frank Steunenberg, el exgobernador de Idaho se entregó a Cristo a tiempo. El día en que iba a morir, mientras su esposa dirigía el altar familiar, él sintió la llamada del Espíritu de Dios. Se puso de pie, inquieto, yendo y viniendo en la sala de su casa. De pronto comenzó a cantar un himno, y declaró que recibía a su Señor.

Por la noche, al volver a casa, estalló la bomba. Estaba cubierta por la nieve, en una puerta lateral de su casa. Harry Orchard, un hombre que había matado a muchos otros a nombre del gremio de mineros extremistas de Idaho, cometió el magnicidio.

Cerca de la casa del gobernador Steunenberg, hay una iglesia adventista de habla hispana. Data de 1865. Frank Steunenberg murió en la fe adventista, su esposa y sus hijos creían en el advenimiento de Cristo y tenían su feligresía en la iglesia adventista local.

No sabemos si hoy vamos a morir; nadie lo sabe. Si lo supiéramos, el estrés nos mataría antes. El Señor mantiene esa información fuera de nuestro conocimiento porque es un Dios de amor.

Si no queremos vivir en tensión, anticipando el golpe de la guadaña, nos conviene estar preparados. ¿Cómo se prepara el cristiano para el advenimiento de su Señor o para la muerte? Amando a Dios y a su prójimo, estudiando la Biblia y orando, ayunando en algunas ocasiones, asistiendo a la iglesia y poniendo sus recursos y habilidades en el altar del servicio; sirviendo a los necesitados, confesando sus pecados a Dios y reconciliándose con quienes ha ofendido.

Hay que buscar a Dios cada día. El consejo es: “Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: “Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en ti'. Este es un asunto diario. Cada mañana, conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indicare su providencia. Podrás así poner cada día tu vida en