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Abnegación

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Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13.

A los 25 años de edad, Rafael Peralta dio la vida por sus amigos. Rafael nació en México en 1979, pero emigró con su familia a los Estados Unidos y se estableció en San Diego, California.

En 2000, al día siguiente de recibir su tarjeta de residencia permanente, se dio de alta en la infantería de marina de los Estados Unidos. Poco después adquirió la ciudadanía de este país.

El sargento Rafael Peralta fue enviado a pelear en Irak en la invasión de 2004. Antes de la batalla de Faluya, Rafael le escribió a Ricardo, su hermano menor: “Vamos a derrotar a los insurgentes. Siéntete orgulloso de mí. Voy a hacer historia, haciendo algo que siempre quise hacer”.

Después de siete días de intenso combate en Faluya, las tropas estadounidenses a las que pertenecía Rafael se dedicaron a “peinar" la ciudad; es decir, eliminar casa por casa posibles focos de resistencia del adversario.

El 15 de noviembre de 2004 Rafael integró un pelotón que habría de “peinar” una parte de la ciudad, aunque por su rango no tenía que hacerlo, pero se ofreció como voluntario.

Al entrar en la cuarta casa, Rafael se acercó para abrir una tercera puerta, y al abrirla violentamente se encontró con tres iraquíes, quienes le dispararon en el pecho y en la cabeza. Rafael cayó gravemente herido, pero logró hacerse a un lado, para que sus compañeros pudieran repeler el ataque. En medio del tiroteo, los iraquíes lanzaron una granada que cayó cerca de Rafael, quien alcanzó la granada y la puso debajo de su cuerpo. La explosión lo mató, pero él salvó la vida de sus compañeros, quienes sufrieron solo algunas heridas.

En la guerra de la vida hubo un voluntario que sin tener por qué participar en la batalla, encabezó el ataque contra las fuerzas del mal y las venció al precio de su vida. Este heroico voluntario fue Jesús, quien puso su cuerpo cual escudo sobre una cruz, y así protegió a sus compañeros, a ti y a mí, que nos hemos dado de alta en el ejército de Dios y que ahora somos sus amigos.