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Alegría

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El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón... a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Isaías 61:1-3.

Beethoven no era feliz, pero le cantó a la alegría. Mozart no tuvo infancia, pero su música ha alegrado a muchos niños. Fanny Crosby era ciega pero no se abatió; al contrario, compuso miles de himnos. Y Jesús se sacrificó para devolvernos la alegría.

Dios quiere que seas alegre.

Quiere darte un espíritu alegre: “Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo” -DTG 144.

Quiere que te alegres en la iglesia: “Antiguamente el Señor ordenó esto a Israel para cuando se congregara a fin de rendirle culto: 'Comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios; y os regocijaréis vosotros y vuestras familias en toda empresa de vuestra mano, en que os habrá bendecido Jehová vuestro Dios'. Lo que se hace para gloria de Dios debe hacerse con alegría, con cánticos de alabanza y acción de gracias, no con tristeza y semblante adusto" -CC 103.

Quiere que, tal como Jesús, donde vayas transmitas paz y alegría: “Se dice a menudo que Jesús lloro, pero que nunca se supo que haya sonreído. Nuestro Salvador fue, a la verdad, Varón de dolores y experimentado en quebranto, porque abrió su corazón a todas las miserias de los hombres. Pero, aunque fue la suya una vida de abnegación, dolores y cuidados, su espíritu no quedó abrumado por ellos. En su rostro no se veía una expresión de amargura o queja, sino siempre de paz y serenidad. Su corazón era un manantial de vida. Y doquiera iba, llevaba descanso y paz, gozo y alegría” ---CC 120.

Sé un joven respetable, una señorita noble y discreta, pero también sé alegre y feliz. Tu rostro se embellecerá.

Decide hoy ser como Cristo, un deleite para los demás.