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Misión

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Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15.

Si quieres vivir las aventuras más dramáticas, elige ser misionero en lugares salvajes. Eso eligió David Livingstone. Hoy su cuerpo reposa en la Abadía de Westminster, en Inglaterra, pero los africanos tienen su corazón.

David Livingstone nació en una familia de escasos recursos; por eso, mientras estudiaba Medicina y Teología trabajó en una fábrica.

Su vocación misionera lo llevó al África Oriental, donde quedó escandalizado ante el comercio de esclavos. Su lucha contra la esclavitud lo convirtió en héroe para los africanos quienes, luego de independizarse, cambiaron muchos nombres de lugares propios del colonialismo, pero mantuvieron los de los sitios nombrados por este pastor escocés. Blantyre, la capital económica de Malawi, Livingstonia, Malawi, y Livingstone, en Zambia, son muestras del respeto por este cristiano que amo a áfrica. En su honor, Zambia llamó a 2013 el “Año Livingstone".

El amor a los pobres impulsó al médico y pastor Livingstone a viajar por el entonces desconocido continente, acompañado de sus hijos y de su esposa María, hija de otro misionero escocés, Robert Moffat.

Con ellos, Livingstone recorrió 48.000 kilómetros de selvas y sabanas, y sobrevivió a todo tipo de percances, como el ataque de un león. Cartografió amplias regiones desconocidas a mediados del siglo XIX, y descubrió el Lago Nyasa, en Malawi y las Cataratas Victoria en la frontera con Zimbabwe, las que llamó así en honor de la reina de Inglaterra.

Él lo de mayo de 1873, a Livingstone lo encontraron muerto, de rodillas, en una cabaña de la aldea zambia de Chitambo. El Reino Unido reclamó su cuerpo para rendirle honores y sepultarlo como uno de sus héroes, en la Abadía de Westminster, pero los aldeanos de Chitambo le extrajeron el corazón, el que enterraron bajo un árbol en la tierra que tanto había amado, y mandaron con el cadáver embalsamado una nota que decía: “Pueden quedarse con su cuerpo, pero su corazón pertenece a África”.