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Puntualidad

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¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará. Proverbios 22:29.

La puntualidad es una buena costumbre. Nos conviene imitar la puntualidad de Michael Bates, un lord británico, que el 31 de enero de 2018, llegó dos minutos tarde a una comparecencia ante la Cámara de los Lores en Inglaterra, y renunció. BBC Mundo registró sus palabras: “Durante los cinco años en que tuve el privilegio de responder preguntas desde este lugar en nombre del Gobierno, siempre creí que debíamos ascender a los más altos estándares posibles de cortesía y respeto, como respuesta del Gobierno a los legítimos interrogantes de la legislatura. Estoy completamente avergonzado de no haber estado en mi lugar, por lo que ofreceré mi renuncia a la primera ministra... Lo siento".

Tú también mereces un carácter ejemplar, un comportamiento digno y un valor civil como el de lord Bates. Tú también debes saber valorar la importancia del tiempo.

Jesús es nuestro modelo de puntualidad. Liberó a Israel en el día fijado. “El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto" (Exo. 12:40,41). Jesús nació a tiempo: "Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo" (Gál. 4:4).

Jesús fue crucificado y murió a tiempo. En el servicio diario, un cordero era crucificado en la hora tercera: “Era la hora tercera cuando le crucificaron" (Mar. 15:25). Otro cordero era sacrificado a la hora novena. “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?... Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu” (Mat. 27:46-50).

Resucitó a tiempo. El día siguiente al sábado de Pascua se celebraba la fiesta de la gavilla mecida, una primicia que representaba el inicio de la cosecha. El primer día de la semana, pasada la Pascua, Jesús resucitó, y otros santos resucitaron con él. Eran las primicias de la cosecha de almas fruto de su sacrificio (Mat. 27:52, 53; 28:1-7).

Jesús volverá a tiempo. Esperémoslo. Mientras tanto, seamos puntuales como él.