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Revelación

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Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39.

Si te gustan las historias dramáticas, más que las de Las mil y una noches, o La Ilíada y La Odisea, lee el Antiguo Testamento. Las historias que estos libros narran tienen un sentido de destino. Cada episodio que relatan es coherente con la realidad. Son relatos admirables, pero no ficticios.

El Antiguo Testamento narra las mayores grandezas y las mayores infamias. Los principios contenidos en este documento son los únicos que pueden mantener la vida y gestar la civilización.

Coincido con la escritora Almudena Grandes. Al ser entrevistada por El País, de España, se le preguntó: “¡Qué libro se aprendería de memoria si fueran a desaparecer todos los demás?" A lo que la autora contestó: “Supongo que el Antiguo Testamento de La Biblia, del que provienen, de una forma u otra, casi todos los libros”.

Almudena tiene razón, porque todo comienza en el Antiguo Testamento: la vida y la muerte, el trabajo y el matrimonio, las religiones, los idiomas y las guerras, las familias y las naciones.

El Antiguo Testamento da fe del mayor despliegue de poder para gestar la vida: la creación, pero también del mayor despliegue para quitarla: el diluvio universal. Este libro mantiene una constante tensión entre las fuerzas del bien y las del mal. Muchos libros narran las grandes guerras del pasado, solo este documento se refiere a la auténtica guerra, la que ha dado origen a todas las demás: la de las fuerzas invisibles que contienden por un objetivo invisible, la voluntad humana.

El Antiguo Testamento presenta la villanía del mayor ofensor de la historia, Satanás, y el heroísmo del mayor benefactor, Jesucristo. No solo documenta las realidades terrenas sino también las celestes. A la vez que se encarga de los grandes asuntos de este mundo, registra la rebelión que trastornó la armonía universal.

¿Cómo no va a ser este libro la fuente de casi todos los libros si es la crónica de la vida y de la muerte, del bien y del mal, de las mayores pasiones del género humano, y de sus mejores esperanzas? Leamos el Antiguo Testamento y disfrutemos la compañía del Dios que le dio origen, del Espíritu que lo inspiró, y de Jesucristo, su Personaje central.