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Solidaridad

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Yo he venido para que tengan vida. Juan 10:10.

Si te gustan las películas de sangre y muerte, estás en problemas, porque el cristiano ama la vida. La guerra no es lo mismo que ver películas de guerra, con una bebida en una mano y una bolsa de palomitas en la otra. No, la guerra debe ser muy espantosa, pues los soldados que vuelven del frente suelen decir: “Cuando muera voy a ir al cielo, porque en el infierno ya estuve".

No trabajes por la muerte, trabaja por la vida, aunque tengas que ir a la guerra. Tú eres cristiano, y al igual que Cristo, el cristiano trabaja por la vida.

Desmond Doss, un joven adventista, entendió este concepto. Desmond no quiso nunca empuñar un arma, ni siquiera en los entrenamientos. Nunca se separó de su Biblia. Nunca pisoteó el sábado. Nunca ocultó su fe. Y en una pequeña isla japonesa, durante la Segunda Guerra Mundial, él y Jesús derrotaron a la muerte. En mayo de 1945, en la isla de Ryukyu de Okinawa, un batallón fue enviado a tomar una posición japonesa sobre un acantilado de 120 metros, y el enemigo los atacó ferozmente. “Doss veía cómo sus compañeros caían, pero en vez de refugiarse —como hicieron otros- consiguió sacar de ahí a más de 75 soldados heridos”.

Que en la antesala del infierno, ahí donde Dios parece callar, aparezca un hombre a la manera de Cristo, con las manos vacías para transportar hombres heridos, es un misterio de carácter divino, un prodigio a la altura de los grandes hechos de la historia bíblica. ¿Quieres unirte a las fuerzas armadas?, hazlo como Desmond Doss, a la manera de Cristo. Entonces podrás decir: No he gastado inútilmente el oxígeno que respiré, no contaminé el lugar donde viví, no he vivido en vano".