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Fe

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Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios. Deuteronomio 29:29.

Estoy seguro de que los incrédulos que desafían tu fe te han hablado del sufrimiento de los inocentes, y se han quejado de Dios. Si es poderoso, por qué no actúa. Si es bueno, por qué calla.

Dios nos ha dejado en la Biblia la información necesaria del plan de salvación y los recursos para nuestra elevación moral, pero hay misterios que superan nuestras capacidades, como el misterio del sufrimiento de los inocentes. Gibran Jalil cuenta:

Una mujer y su hijo vivían entre las colinas. Este era su primero y único hijo. El niño murió de una fiebre mientras el médico lo vigilaba, y la madre, destruida por la tristeza, le gritó al médico:

-Dime, dime, ¿qué es lo que hizo aquietar su fortaleza y silenciar su canción?

— Fue la fiebre -—respondió el médico.

—¿Qué es la fiebre? —preguntó la madre, quebrantada.

—No puedo explicártelo —replicó el médico—. Es algo infinitamente pequeño que visita el cuerpo y que no podemos ver con nuestros ojos humanos.

Luego el médico se fue, y ella continuó repitiendo para si: Algo infinitamente pequeño que no podemos ver con nuestros ojos humanos.

Por la tarde, el sacerdote vino a consolarla. Y ella lloró y grito diciendo: ---¡Oh! ¿Por qué he perdido a mi hijo, mi único hijo, mi primer hijo? -Hija mía, es la voluntad de Dios --respondió el sacerdote.

- ¿Qué es Dios y dónde está Dios? —preguntó entonces la mujer, Quiero ver a Dios y rasgarme el pecho delante de él y hacerme brotar sangre de mi corazón a sus pies. Dime dónde encontrarlo.

-Dios es infinitamente grande contestó el sacerdote—. No puede ser visto con nuestros ojos humanos.

Lo infinitamente pequeño asesinó a mi hijo por voluntad de lo infinitamente grande -musitó la mujer.

Poco sabemos del misterio del dolor, el cual se deriva del misterio de la iniquidad. Lo cierto es que Dios no mata a nadie, porque “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Mientras llega el día de conocer los arcanos vedados, aferrémonos al misterio de la vida: a Jesús.