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Reposo

Matutina para Android

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Yo os haré descansar. Mateo 11:28.

Estaba el filósofo Diógenes tomando el sol cuando pasó por ahí el conquistador Alejandro el Grande, quien le dijo:

—Si tengo una nueva oportunidad de regresar a la tierra, le pediré a Dios que me convierta en Diógenes.

—¿Quién te impide serlo ahora? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar soldados. ¿A dónde van, y para qué? —preguntó el sabio.

—Voy a la India, a conquistar el mundo —respondió Alejandro.     —¿Y después qué vas a hacer? —preguntó Diógenes.

—Después voy a descansar. Diógenes se rio de nuevo, y le dijo:

—Estás loco. Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo la necesidad de hacerlo. Si al final quieres descansar y relajarte, ¿por qué no lo haces ahora? Si no descansas ahora, nunca lo harás, sino que morirás. Todo el mundo se muere en el camino, en medio del viaje.

Alejandro agradeció el consejo y le dijo que lo recordaría, pero que no podía detenerse. Al fin alcanzó su propósito, pero no tuvo tiempo de descansar. Murió en Babilonia, en medio del viaje. No regresó a Grecia. ¿De qué le sirvió a Alejandro conquistar el mundo? Hoy solo es un muerto famoso.

Tal como Alejandro el Grande, hombres y mujeres pululan por las calles de pueblos y ciudades, esclavos del teléfono, corriendo al trabajo, dejando atrás lo más valioso, a su familia, tratando de conquistar una porción del mundo, sin tiempo para descansar. ¿Eres tú uno de ellos?

Jesús nos invita a acudir a él. En su presencia hay reposo: el reposo existencial, el reposo de la conciencia. Mientras buscamos el pan de cada día, digamos a nuestro Guía: “Tómame de la mano”. Cada sábado, tomemos vacaciones con Jesús, y hallemos el descanso del alma (Mat. 11:29, 30).