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Vida

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¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Santiago 4:14.

Estas palabras de Santiago nos inducen a pensar en las efímeras, también llamadas cachipollas.

Las efímeras son una clase de insectos que pasan la mayor parte de su existencia como ninfas acuáticas, un período que puede durar entre varios meses y cuatro años.

Hay 2.500 especies de efímeras, y vuelan todo el verano, pero no son moscas. Lo que tiene que ver con la brevedad de la vida de estos insectos es lo que concierne a su vida sexual, tal como explica John Lloyd en El nuevo pequeño gran libro de la ignorancia.

Las efímeras adultas no comen nunca... Enormes enjambres de machos invaden el aire simultáneamente, y las hembras vuelan entre ellos, deseosas de aparearse. El apareamiento sucede en pleno vuelo, y cuando finaliza, el macho cae al agua, muerto. La hembra pone huevos inmediatamente en el agua y, entonces, cae muerta. Una especie, la Dolania americana, muere a los cinco minutos de la última muda de piel. En ese pequeñísimo espacio de tiempo, tiene que secarse las alas nuevas, volar, escoger una pareja, aparearse y, si es hembra, poner huevos. Un día es una jornada intensísima en la vida de una efímera.

También la vida del hombre es breve. Se le compara con la neblina que pronto se desvanece. Si se le compara con la eternidad, nuestra vida bajo el régimen de la muerte es más breve que la de la efímera.

Dios se compadeció de nuestra vida efímera, y envió a su Hijo a darnos vida eterna. Si aceptamos a Cristo, recibimos su vida, la que nunca termina.

Mientras transcurre nuestra efímera vida terrenal, realicemos la más trascendente de las actividades: relacionarnos con Jesús. Eso garantiza la felicidad y la eternidad. Recibir a Cristo, prepararnos para servir a Dios y al prójimo, fundar una familia piadosa, es proceder con sabiduría Así, cuando él regrese, disfrutaremos de una vida nada efímera.