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Determinación

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Y Josué vino a ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal. Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón Josué 10:9, 10.

Josué sufrió la esclavitud en Egipto. Pero un día llegó Moisés, enviado por Dios, y Josué lo siguió. Salió del reino de la esclavitud a la tierra que Dios le prometió a Israel. Cruzó el mar Rojo, el desierto y el Jordán, y entró en la tierra prometida.

Josué mostró su carácter cuando regresó a Cades Barnea después de reconocer Canaán junto con otros once espías enviados por Moisés. Cuando diez espías cobardes desanimaron al pueblo, Josué lo animo. Junto con Caleb, les dijo que, a pesar de los muros y los gigantes, podrían conquistar esa tierra, porque Dios estaba con ellos (Núm. 14:9). Dios castigó a la gente cobarde con cuarenta años de confinamiento en el desierto (vers. 34). “Vuestros cuerpos caerán en este desierto” fue su sentencia (vers. 32). No se atrevieron a conquistar Canaán, y Dios los dejó morir ahí. Le dio a la siguiente generación tiempo de crecer y de aprender a vivir en libertad, sin los traumas del cautiverio.

Josué tuvo que andar dando vueltas en el desierto con esa gente rebelde y miedosa. Perdió 38 años de su vida en esas arenas, pues se les contaron los dos años que estuvieron en el Sinaí, donde recibieron la Ley y construyeron el Santuario.

El joven Josué fue el lugarteniente de Moisés. Peleó las batallas de Israel durante el éxodo, y muchas más en Canaán. Bajo su mando, los esclavos se convirtieron en soldados disciplinados. El momento más glorioso de la vida de Josué fue cuando le pidió a Dios que detuviera el sol que estaba por ocultarse para tener luz y así terminar la batalla contra una confederación de ejércitos amorreos en tierra de Gabaón. Dios realizó el prodigio (Jos. 10:12-14). Pero el momento que decidió su destino fue cuando dio un paso al frente y dijo que sí se podía conquistar Canaán. Sin Cades Barnea no habría habido Gabaón.

La última palabra de Josué sintetiza su vida: “Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Jos. 24:15). Dios quiere que tengas el temple de Josué. No quiere que veas los obstáculos sino las posibilidades, porque él está contigo. Sal hoy a cumplir su voluntad con la determinación de Josué.