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Valor

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Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Números 13:30.

Caleb fue un joven valeroso, un soldado invicto. Caleb fue enviado por Moisés a espiar Canaán como representante de la tribu de Judá. Desde Cades Barnea, en la frontera de Canaán, avanzaron en territorio enemigo observando todo. Vieron manantiales, valles donde crecían los cereales, el olivo y la vid. Vieron ciudades protegidas por muros de piedra y ladrillo, habitadas por idólatras, Vieron también a los hijos de Anac, gigantes ante quienes parecían enanos. De regreso, llevaron a Cades Barnea un racimo de uvas colgando de un palo, cargado por dos hombres. Lo cortaron en un valle al que llamaron Escol, cercano a Hebrón, en el sur de Canaán (Núm. 13:21-25).

Cuando regresaron, todos dijeron que Canaán era en verdad una tierra que fluye leche y miel, y que las ciudades eran amuralladas y fortificadas. Pero diez de ellos venían desanimados porque vieron gigantes. Josué y Caleb no. Caleb exhortó a Israel: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella (la tierra); porque más podremos nosotros que ellos” (vers. 30). Los otros diez se olvidaron del gigante Jehová que los capitaneaba, y acobardaron a Israel. “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (vers. 31), dijeron, y pasaron la noche llorando con el pueblo.

Los espías cobardes veían a los gigantes; Caleb veía a Dios.

Cuatro décadas después, cuando habían muerto los israelitas cobardes, Caleb entró en la tierra prometida. Cuando tenía 85 años de edad, pidió que le permitieran invadir la tierra de los gigantes. Pudo haber pedido la tierra de un pueblo más débil, pero Caleb no creía en la ley del menor esfuerzo. Le gustaba intentar lo "imposible”. En Cades Barnea tuvo la convicción de que podían vencer a los gigantes, ahora se propuso enfrentarlos. Y a esa edad los venció en el nombre de Jehová. Tomó la ciudad de Hebrón, o Quiriat Arba, así llamada en nombre de Arba, el fundador y padre de tres gigantes, Seas, Ahimán y Talmai, a quienes mató (Jos. 15:13, 14).

Dios te llama hoy a pensar como Caleb, a enfrentar lo que parece imposible. Que no te falte valor. A Caleb no le faltó, y venció a sus gigantes. Vence tú a los tuyos (tus debilidades), de la mano del gigante Jehová.