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Date prisa, no tardes

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Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Génesis 19:16.

LA ESPOSA DE LOT

Mi experiencia como enfermera me ha enseñado que en la vida es muy importante aprender a darse prisa. Actuar unos segundos tarde puede significar la diferencia entre vivir o morir. La tardanza fue otro de los ingredientes que probablemente contribuyó a que la esposa de Lot perdiera su vida en la destrucción de Sodoma y Gomorra. Los ángeles tuvieron que asir de la mano tanto a Lot como a su esposa y a sus dos hijas, y apresurarlos en su huida.

Aunque no fue la única que tardó en salir, nos centraremos especialmente en la esposa de Lot. Ya sea por tradición cultural o por normas sociales, a menudo, cuando ocurren situaciones de emergencia en una familia, el esposo puede dar las indicaciones, pero es la esposa la que activa a la familia indicando a cada uno la función que debe cumplir para ejecutar la orden dada por el padre.

La mujer de Lot ya había escuchado las indicaciones de los ángeles, y había visto los vanos esfuerzos de Lot por avisar a sus futuros yernos de lo que estaba por ocurrir. Sin embargo, no se registra en la Biblia que hiciera nada para ejecutar o acelerar su escape de las ciudades condenadas por el juicio divino. Puede ser que dudara de la veracidad de los mensajeros divinos, o que su mente y su corazón estuvieran demasiado conectados a la vida en la ciudad.

La historia indica que ella estaba postergando su única alternativa de seguridad y salvación. Su entorno y sus costumbres se elevaban como un fuerte muro que le impedía comprender la extrema urgencia del momento. Por otra parte, Dios en su misericordia y paciencia realiza una última súplica: ordena a sus ángeles que los tomen de la mano y los lleven fuera de la ciudad, dándoles así la posibilidad de escapar del juicio. Al final, para la esposa de Lot, la súplica fue en vano.

Jesús está llamando a la puerta de tu corazón. Date prisa, no tardes en abrirla. - LF


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