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La esposa del sumo sacerdote

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Aarón tomó por mujer a Eliseba, hija de Aminadab, hermana de Naasón, y ella le dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Éxodo 6:23 (DHH).

ELISEBA

Crecí en una familia de ocho hijos: cinco mujeres y tres varones. Soy la sexta en orden de nacimiento, y como era de esperarse, a medida que crecía imitaba y procuraba aprender de mis hermanas mayores.

Es costumbre que en las familias numerosas la vestimenta vaya pasando de una hermana a otra. Por ejemplo, cuando el vestido no le quedaba bien a mi hermana mayor, mi mamá hacía los ajustes necesarios para adaptarlo a mis medidas. En la escuela, los profesores nos comparaban y esperaban que yo me comportara de manera ejemplar, como mis otras hermanas. En muchas ocasiones yo era nombrada por referencia a ellas y no por mi propio nombre. Al principio, destacaba como “la hermana de” y no por mis propios méritos.

Me da la impresión de que a Elisabet le sucedía lo mismo. La conocían en referencia a su marido. ¿Sabías que la “esposa del sumo sacerdote Aarón” se llamaba Eliseba, Elisabet en hebreo? Aunque se hace una referencia a su nombre en la Biblia, ella pasó a la historia como la esposa de Aarón y madre de sus cuatro hijos. El relato bíblico se enfoca en las vivencias de su esposo; sin embargo, yo creo que la vida de Eliseba debe de haber sido sumamente interesante, llena de sucesos importantes, algunos alegres y otros no tanto, pero muchos de ellos solemnes. Después de todo, muy pocas llegan a ocupar su posición: ser la esposa del sumo sacerdote.

A causa de que Dios separó a su esposo para el sacerdocio, ella adoptó un estilo de vida que requería consagración, dedicación y esfuerzo: vivir para servir y atender todo lo relacionado con el cuidado, la función y el mantenimiento del Santuario. Por ser la esposa del sacerdote, no me cabe duda de que la mayoría de los israelitas tenían los ojos puestos en ella (si eres esposa de pastor, entenderás perfectamente bien de qué estoy hablando). Y si así fue, no creo que decepcionara a nadie. Eliseba debe de haber sido una mujer extraordinaria. - LF