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Compañera en el sacerdocio

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Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo. Números 18:19.

ELISEBA

Sigamos conociendo un poco más a Eliseba, la esposa de Aarón. Ya hemos comentado que debe de haber sido una mujer extraordinaria, y el texto bíblico de hoy nos da otra vislumbre de cómo Dios, desde el principio, manifestó su voluntad y disposición de incluir a la mujer en su plan de salvación.

Sabemos que Eliseba le había dado cuatro hijos varones a Aarón, así que, por ser el primer sumo sacerdote elegido directamente por Dios, hubiera sido muy fácil para el Eterno referirse solo a los descendientes varones de este gran líder de Israel. Pero no solo se refirió a ellos; Dios también mencionó específicamente a las hijas hembras del sumo sacerdote. El texto de hoy específicamente incluye a sus “hijas” por estatuto perpetuo. No es justo que los hombres manipulen, distorsionen y malinterpreten las intenciones de Dios respecto a la función de la mujer para negarle una participación y una posición que le ha sido otorgada por Dios en diferentes ámbitos del ministerio.

Por su condición de cónyuge de Aarón, Eliseba participaba asistiendo a su esposo a fin de que siempre estuviese listo para realizar su ministerio en los días comunes y durante las fiestas religiosas. Ella, junto con todos los de su casa, recibía y participaba de las ofrendas que eran presentadas por los hijos de Israel en el Santuario, y aunque ella no tuviera hijas, ya Dios había hecho provisión para las hijas de los sucesores de su esposo.

Solo Eliseba y las mujeres que estuvieron en la misma posición podrán contarnos algún día de sus esfuerzos para aliviar las cargas de los que se acercaban al Santuario, de los conflictos superados y las victorias ganadas, muy cerca del altar. -LF