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Anhelos escondidos

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Él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. 2 Reyes 4:16.

LA MUJER DE SUNEM

Continuamos hoy destacando a la mujer de Sunem. En esta ocasión analizaremos una faceta diferente en la vida de este personaje bíblico. Anteriormente se había mostrado complacida y en paz con lo que la vida le había otorgado. Sin embargo, el profeta y su siervo logran llegar a un rinconcito del corazón de esta mujer donde había escondido un precioso y dulce anhelo. Ella deseaba ser madre, pero podemos deducir que las circunstancias no le habían sido propicias para la maternidad. Podemos captar su angustia cuando el profeta le anuncia que en el plazo de un año será madre, y ella le suplica que no se burle.
¿Alguna vez has estado en una situación similar a esta? Durante varios años has intentado, has luchado, has tocado puertas, has sido paciente, te has esforzado en el trabajo, aparentemente para nada, pues no obtuviste lo que esperabas. Y de pronto, cuando menos te lo esperas, se te presenta la posibilidad de alcanzar lo deseado, pero la duda llega a tu mente: No, no puede ser, ya lo intenté con todo lo que estaba a mi alcance y no pudo ser. Entonces el Espíritu de Dios te dice al oído: “Ten fe, hija mía. Ten confianza en mí. Al que cree, todo le es posible”.
Cuando la duda llame a la puerta de tu corazón, recuerda la historia de la mujer de Sunem. Tal como le había hecho saber el profeta, al año siguiente ella pudo abrazar a su hijo.
Yo no sé cuál es el anhelo más profundo de tu corazón, lo que sí puedo decirte es que nuestro Padre celestial se complace en dar buenas dádivas a sus hijas. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). En medio de la tormenta, en el silencio de la noche o en la frescura de la mañana, clama a Dios. Él está esperando la ocasión propicia para llenar tu corazón y tus manos con eso que anhelas y que a él lo glorifica. -LF