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Él dijo: ¿Para qué vas a verle hoy? No es nueva luna, ni día de reposo. Y ella respondió: Paz. 2 Reyes 4:23.

LA MUJER DE SUNEM

Cualquier momento o circunstancia de nuestra vida es oportuno para buscar a Dios. En esta ocasión vemos a la mujer de Sunem enfrentando una emergencia extrema. Su amado hijo ha muerto después de haberse quejado de un fuerte dolor de cabeza. Podríamos especular que el niño sufrió un aneurisma, o quizá tenía un tumor o cualquier otra enfermedad grave, pero eso es irrelevante. La mujer procura acudir al profeta, pero su esposo no sabe para qué, pue no es luna nueva ni día de reposo.

¿No te parece extraño el comentario? Quizá no. Es probable que también te hayas acostumbrado a acercarte a Dios una vez por semana, tal vez por rutina. Si esa es tu experiencia, quiero invitarte a meditar en tu relación con Dios. ¿Acaso tu compromiso espiritual es con un dios distante y tan ocupado que solo tiene tiempo para dedicarte unas cuantas horas o minutos a la semana? Si esa es la deidad a quien sirves, debo informarte que ese no es el verdadero Dios.

Tu Creador, el Dios todopoderoso, es un Dios de amor, misericordia y ternura que se interesa por cada aspecto de tu vida. Es por eso que la respuesta de la sunamita fue simplemente “paz”. Ella no tenía tiempo que perder con alguien que en esos momentos no estaba al tanto de su necesidad personal. Sabía que el profeta era siervo del Dios altísimo, también sabía que solo Dios podía solucionar su problema. Y su fe fue premiada: Dios intervino por medio del profeta y restauró la vida del niño.

¿Cuál es tu situación actual? A Jesús le encanta escuchar tus risas, tus angustias, tus logros, tus ansiedades, tus sueños; en fin, él se interesa por todo lo que te acontece. Acude a él en todo momento, “y él te concederá las peticiones de tu corazón" (Salmo 37:4). -LF