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Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. Romanos 16:15.

JULIA

El capítulo 16 del libro de Romanos es un verdadero tributo de parte del apóstol Pablo a todos sus colaboradores en el evangelio de Cristo Jesús en las regiones de Corinto, Éfeso, Asia Menor y otros territorios. Julia es una de esas personas distinguidas. Solo se menciona su nombre como parte de un extraordinario grupo de creyentes identificados por el apóstol como "santos”, lo que significa que Julia había sido llamada primero por Dios y luego reconocida por Pablo como una fiel y esforzada obrera que llevaba las buenas nuevas de salvación en Cristo a los gentiles.

Además de ayudar a los apóstoles en esta enorme tarea, los “santos” también los asistían en sus necesidades, y probablemente realizaban toda la logística que conllevaba predicar el evangelio. Asimismo, se sabe que colaboraban con sus propios recursos en lo que podían.

Julia, en todo sentido de la palabra, vendría a ser una pionera para Cristo junto con las otras mujeres mencionadas en el mismo capítulo. Ella estaba rompiendo los esquemas sociales. Sin importarle su género, ni tomarlo como excusa para no trabajar por la causa del evangelio, Julia depositó sus talentos y capacidades al servicio del Cielo. Nadie se asombraba de su entrega, pues la descripción que se nos da en el Nuevo Testamento de la iglesia primitiva señala que todos eran de un mismo sentir. Lo importante era predicar la salvación en Jesús crucificado y resucitado.

Pablo comprendía esto muy bien, por eso es que en otra de sus Epístolas escribió: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

Julia servía con pasión y entrega. Nada era más valioso para ella que trabajar para Jesús y su iglesia. El cargo era irrelevante, solo Cristo debía ser exaltado. A esta labor es a la que el Señor te está llamando hoy. Él tiene un lugar para ti en su viña. Hay una tarea importante que solo tú, su hija, puedes realizar. ¡Atrévete! Tal como Julia, da un paso de fe. -LF