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Servir y obedecer

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Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Romanos 16:19.

JULIA

¿Qué más se puede decir de una mujer de quien solo se menciona el nombre? Lo único que podemos hacer es mirar el contexto y las circunstancias en las que el personaje es nombrado.

Julia es mencionada en un momento en el que el apóstol está dando sus últimos saludos y consejos a un grupo de fieles, sin pasar por alto su agradecimiento a personas clave; y Julia forma parte de ese grupo. El texto bíblico seleccionado para la meditación de hoy destaca la obediencia de estas personas. Pablo afirma que la obediencia de estos personajes era digna de ser admirada. Julia y sus compañeros estaban siendo fieles a pesar de que la sociedad se empeñaba en perseguirlos, maltratarlos y eliminarlos. Por lo tanto, concluimos que Julia era una mujer valiente, pues obedecía a Dios en medio de tanta adversidad.

El halago va acompañado de una advertencia o consejo. El apóstol la insta a que sea sabia para el bien e ingenua para el mal. En nuestra condición de mujeres, a veces nos sentimos tentadas a querer saberlo todo. Deseamos estar al tanto de todo lo que puede estar ocurriendo a nuestro alrededor. En contraste, el consejo dado a Julia, y también a nosotras, es que seamos sabias para el bien, pero ingenuas para el mal. Pablo relaciona de manera directa la obediencia con las buenas obras. No se trata de obedecer ordenanzas humanas ni de evitar a toda costa equivocarnos. La obediencia que exalta el apóstol es la de realizar obras de amor.

Julia había comprendido esta gran verdad. Su vida era un ejemplo de servicio abnegado por las almas que aún no conocían a Jesús. No se detenía a pensar en lo que debía evitar, sino que se complacía en cumplir la voluntad de Dios mediante el servicio al prójimo. Es así como nosotras también podemos incorporar la ley de la libertad en nuestras vidas.

 

Como hijas de Dios, procuremos ser sabias para el bien, realizando las buenas obras para las que fuimos creadas. Como Julia, colaboradora de Pablo en medio de una sociedad corrupta, decidamos ser ingenuas para el mal.-LF